Los frutos

Imagínate un árbol. Supongamos que representa al árbol de la vida. En él hay frutos. En la vida a nuestros frutos se los denomina nuestros “resultados”.

Pero miramos los frutos (nuestros resultados) y no nos gustan: no hay suficientes, son demasiado pequeños o no saben bien.

Entonces, ¿qué tenemos tendencia a hacer? La mayoría de nosotros pone aún más atención y concentración en los frutos, en los resultados. Pero ¿qué es lo que en realidad crea esos frutos concretos? Lo que crea esos frutos son las semillas y las raíces.

Es lo que hay bajo el suelo lo que crea aquello que está por encima de él. Lo que no se ve es lo que crea lo que se ve. Y eso ¿qué significa? Significa que si quieres cambiar los frutos tendrás que modificar primero las raíces. Si quieres cambiar lo visible, antes deberás transformar lo invisible.

Los Frutos

Muchos dicen que sólo viendo creen. La pregunta que yo tengo para esa gente es: <<¿Por qué te molestas en pagar la cuenta de la luz?>>.

Aunque no puedas ver la electricidad sí puedes seguramente reconocer y utilizar su potencia. Si tienes cualquier duda de su existencia, mete el dedo en un enchufe y te garantizo que tus dudas se desvanecerán rápidamente.

Según mi experiencia , lo que no puedes ver de este mundo es muchísimo más poderoso que cualquier cosa que puedas ver. Estarás  de acuerdo o no con esta afirmación, pero en la medida en que no apliques este principio en tu vida, tendrás problemas.

¿Por qué? Porque estás yendo en contra de las leyes de la naturaleza, según las cuales lo que hay debajo del suelo crea lo que está por encima de él, lo invisible crea lo visible.

Como seres humanos, formamos parte de la naturaleza, no estamos por encima de ella. Por consiguiente, cuando nos alineamos con sus leyes y trabajamos en nuestras raíces -nuestro mundo <<interior>>-, nuestra vida fluye suavemente. Cuando no lo hacemos, la vida se complica.

En todos los bosques, en todas las granjas, en todos los huertos de la tierra, es lo que se encuentra bajo el suelo lo que crea aquello que hay por encima de él. Por eso es inútil que pongas la atención en los frutos que ya has cultivado:no puedes cambiar los que cuelgan del árbol.

Sin embargo, sí puedes cambiar los frutos del mañana. Pero, para hacerlo, tendrás que cavar debajo del suelo y fortalecer las raíces.


Fuente: Los Secretos de la Mente Millonaria, de T. Harv Eker

 

 

 

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